“Tenemos que trabajar para querernos”
<!--[if !vml]--><!--[endif]-->
Sofía
Koconós, narradora invitada del día de la fecha del Grupo Cuentacuentos, nos propone
un recorrido por el mundo de la
narración oral.
Entrevistadora: Se ha presentado en otras oportunidades en
la Feria del Libro, cuéntenos un poco sobre esta experiencia.
Sofía
Koconós: Ya estuve invitada antes en esta feria, también en la
feria de Bs.As. Ahí presentamos un video, con un proyecto que habíamos
desarrollado en la puna, en Salta, que era justamente de animación a la
lectura, recopilación de coplas y cuentos y además de talleres con un maestro,
para diferentes escuelas donde no se puede acceder más que si alguien te
presenta. Esto lo presentamos en la feria del libro de Bs. As, y también narré
ahí. Y bueno, estuve en la feria del libro de Arequipa, en diferentes lugares. Donde
me va agarrando el camino, ahí voy. Ando viajando mucho, entonces es como que
no realizo cosas acá, salvo algunas muy puntuales. Me fui ahora, hace dos meses
a Ushuaia y volví, y el año pasado me fui hasta Ecuador, narrando y con títeres
¿viste?, soy titiritera también. Entonces estoy más tiempo afuera. Cuando me
quedo acá actúo...
Entrevistadora: ¿Trabaja de modo independiente o pertenece a
algún grupo?
Sofía
Koconós. No, no. soy
independiente. Yo en realidad pertenezco a una familia que somos los Koconós,
que somos titiriteros, artistas plásticos. Nicolás Koconós, por ejemplo, ahora
organiza un congreso de creatividad que es muy interesante porque esta
dirigida a todo tipo de profesionales. Y
bueno, tengo una hija que es coplera. En ese grupo es donde me reconozco.
Entrevistadora: ¿Qué relación tuvo usted con la lectura y el
arte en su propia infancia? ¿Recuerda alguna influencia en particular?
Sofía
Koconós: Lo que pasa es que mi papa era griego y cuando el vino
de allá, era un analfabeto funcional. El acá aprendió a leer y a escribir en
castellano y además desarrolló el griego. Eso significó que mi casa, en Salta,
fuera como un lugar a donde caían todos los viajeros, y contaban. El cura
Nicolás contaba cómo había luchado con un yacaré, y cómo, por supuesto, había
vencido; después venía el otro que te contaba cómo se había caído del barco y cómo
había llegado nadando. O sea, mucha fantasía, mucha fiesta, mucho baile.
Por
otro lado, mi padre y mi madre estaban preocupados porque sus hijos fueran más
de lo que ellos habían logrado. Entonces mi papá -en ese momento no había
televisión- cuando nos poníamos a escuchar radio -por ejemplo los radioteatros-,
se embravecía y él mismo salía a buscarnos los libros. Es así como empiezo y después
descubro la biblioteca provincial de Salta, que era para niños. Allí había una
escalera que en ese momento para mi era altísima, con los escalones de madera
que crujían, tenía ese olor, ese tan rico de los libros. Yo me hice socia de esa biblioteca, a la que
iba solita a retirar mi libro y lo devolvía, pero lo que más me acuerdo es el
olor de ese lugar, a papel nuevo, a papel viejo y a la madera, porque había
también grandes ventanales de madera. Era una mezcla muy loca en la que
necesariamente tenias que volar hacia algún lado.
Yo
estudié tres años de antropología, pero
es esa cosa de la pasión que llega un momento que uno no puede explicarla, creo
que el origen es ese. Nos reíamos el otro día con mi hija, porque nos fuimos de
viaje y volvimos con las valijas llenas de libros. A mis hijos les pase esa
pasión y también a mi nieto mayor y ahora estoy tratando con el menor. Y yo
creo que los adultos tenemos la obligación de trasladar ese placer ¿no?, porque
nada te da mas placer que la lectura, nada te propone mas imágenes que la
lectura.
Entrevistadora: ¿Qué considera que aporta la narración oral
a diferencia de la televisión o el cine?
Sofía
Koconós: Es otra historia, porque en la narración estas
interactuando, aunque el otro no diga nada. Es una conexión, así como estamos
nosotros ahora, mirándonos. Yo siento que cuando yo me emociono el otro también
se emociona. Yo creo que fundamentalmente sirve para volver a establecer los
lazos que, de alguna manera, se rompieron en los años 90 y en la época de la
dictadura en este país. Creo que esta es una de las obligaciones que tenemos
todos lo que trabajamos con lo que es el arte. Es decir, volver a restablecer
el tejido social, volver a querernos. Y esto se hace más inmediatamente con la
narración oral.
Además,
yo tengo historias que voy enlazando, porque nunca las escribí, y cuando
termino de contarlas la gente viene y me dice: "a mi me paso lo mismo”. Es
eso que provocas en el otro al utilizar su propio lenguaje. ¿A quién no le ha
pasado querer una bicicleta alguna vez? ¿O ir al lago del parque, caerse de la
lancha y creer que te ibas a ahogar y resulta que quedabas parado? Entonces,
toda esa fantasía es como un registro que nos une.
Entrevistadora:
¿Utiliza obras de autores en
particular? ¿En base a qué los eligió?
Sofía
Koconós:- Tengo unos cuentos que son como los caballitos de
batalla, que me permiten conectarme. También me pasa que
estando en el lugar me digo: "acá vamos a inventar un cuento" y
entonces me lanzo al vacío, y surge esa
adrenalina de no saber si en realidad vas a poder construir una historia que
sea sólida. Me gusta mucho Gustavo Roldan. He contado a Borges y alguien me
dijo "es la primera vez que escucho a Borges en salteño"… Galeano,
Cortazar, autores de acá, como Maria Teresa Anduetto que es de ustedes. Es
hermosa, es inquietante, maneja mucho la imagen, que para la narración oral es
fundamental, porque si pones demasiadas palabras la gente se empieza a ir. Hay
un primer momento en que te dispersas y después el público es como el agua, se
te va entre los dedos; pero si vas colocando imágenes de tal manera que
sostengan la estructura de tu palabra, entonces la gente ve esas imágenes, que
probablemente no sean las mismas que vos estas viendo como narradora, pero el
otro construye a partir de sus experiencias con eso que vos le estas dando.
Entrevistadora: ¿Ha pensado en escribir o publicar esas
historias?
Sofía
Koconós: No, en realidad yo siempre digo que soy narradora oral,
lo que significa que estoy sostenida en la oralidad, yo invento, tengo muchos
cuentos, muchos relatos, pero no los escribí. Mis compañeros me dicen que algún
día me van a grabar, pero ahí esta la futilidad de lo oral, que tiene una raíz
muy profunda. Por ejemplo, el cuento del gallito pelado que es narración oral
pura cuando lo contás todo el mundo se reconoce en el personaje, porque ya lo
tienen incorporado, es de nuestra cultura.
Entrevistadora:
¿Cuál considera entonces que
es el papel de la narración oral en su relación con la sociedad actual?
Sofía
Koconós: Hay que tener en cuenta que la narración oral es
anterior a la escritura, la oralidad es la que sostenía la historia de los
pueblos, la literatura viene después. Pero antes esta la oralidad, y en la
oralidad vos empezás a contar y la gente se acomoda a escuchar, tengan 2 años o
tengan 100 años, todos se disponen. Es como ese ritual de campo, dónde no había
televisión, no había radio, no había nada, y al terminar la tarea se reunían alrededor
del fuego, y contaban. Eso es lo que se
fue trasmitiendo. En definitiva, son distintos lenguajes, ninguno es mejor que
el otro, pero son todos producto del ser humano, y ese producto tiene que ser
para nuestro crecimiento y para que logremos la felicidad. Todo lo demás es
aleatorio. Tenemos que trabajar para querernos, sino…